Las Preferencias apostólicas dinamizan al obispo de Inongo

May 2 , 2019 Historias

Entrevista al único obispo jesuita de la República Democrática del Congo

Durante la visita del P. General a África Occidental, el P. Pierre Bélanger SJ, del equipo de Comunicaciones de la Curia Jesuita, aprovechó la oportunidad para entrevistar a Mons. Donat Bafuidinsoni SJ, el único obispo jesuita de la República Democrática del Congo.

Durante nuestra visita a Kinshasa, hemos tenido un encuentro con Mons. Donat Bafuidinsoni, SJ. Es obispo de Inongo desde hace menos de un año y admite que todavía tiene mucho que aprender de ese territorio de más de 100.000 km2 donde una población de un millón de habitantes aproximadamente, sobre todo católicos, está dispersa en 23 parroquias muy alejadas unas de otras. Es una región de selva tropical espesa donde las carreteras son prácticamente inexistentes. Dos grandes ríos, afluentes del río Congo, y un gran lago, Maï-Ndombe, lo atraviesan y sirven como vías de comunicación.

La diócesis puede contar localmente con unos sesenta sacerdotes, un número muy limitado de religiosos y religiosas, aunque sí numerosos catequistas, llamados allí “asistentes pastorales”, que sirven a las comunidades remotas, a veces en piragua o a pie.

Que un jesuita, por primera vez, haya sido enviado allí como obispo por el Papa Francisco es un poco como una ‘venganza de la historia’. De hecho, los primeros misioneros en la región fueron jesuitas. Pero fueron expulsados por colonos que, en su afán de lucro, cometían abusos contra las poblaciones locales al obligarles a trabajos forzados en operaciones forestales o de caucho. Estos explotadores temían a los jesuitas porque denunciarían sus métodos y despertarían la conciencia de la gente.

En el siglo XXI, los desafíos para el obispo jesuita han cambiado, pero no son menos exigentes. El Obispo Donat mencionó en primer lugar los servicios de salud, ya que la diócesis es quien dirige el mejor hospital y tiene que luchar por satisfacer sus necesidades. Para mejorar la vida de los que nos rodean, debemos, dijo, ¡estar sanos! Por otro lado, las necesidades en el sector de la educación son inmensas ya que las escuelas están en muy malas condiciones y falta la formación de los profesores. En general, todo lo que concierne a la educación, a la formación intelectual pero también a la formación espiritual, está muy cercano a su corazón. Finalmente, Laudato Si’ y la atención que el Papa y la Iglesia están dando hoy en día a los temas ambientales también requieren los desvelos del pastor de Inongo. Hay mucha agua en la región, pero no hay servicios de agua corriente para la población, lo que obviamente afecta a su calidad de vida. Además, los bosques son destruidos por la tala y por la población que consume carbón para cocinar. La erosión es tal que un día la gente se verá obligada a abandonar sus parcelas de habitación.

En este contexto, el obispo jesuita ha acogido con gozo la promulgación de las Preferencias apostólicas universales de la Compañía de Jesús. Allí ha encontrado las prioridades que son un desafío para su diócesis. Las preferencias le dan fuerza y valor tanto para valorar la reflexión espiritual como para promover los Ejercicios Espirituales, para dar cabida a los marginados - en su caso son principalmente los pigmeos, marginados por otros habitantes hasta el punto que muchos ni siquiera se atreven a frecuentar la iglesia -, para abrir caminos de futuro a los jóvenes y la posibilidad de volver a trabajar en las comunidades una vez que hayan sido formados, y de luchar junto a los demás en contra de los que causan perjuicio a la naturaleza.

Al final de la entrevista que nos ofreció, Mons. Donat dijo: “Juntos podemos hacer el bien. Esto no debe ser visto como una imagen pesimista. Hay esperanza. El cristiano es un hombre de esperanza; no puede rendirse ante los desafíos. Trabajaremos, unos con otros y con la ayuda del Señor, porque Él sabe que también en Inongo está Su pueblo.”