Nov 7 , 2018 Historias

P. Tom Reese, SJ

"Creo que hay dos cosas que hacen que este sínodo sea único.

Uno es el proceso por el cual el Papa invitó a los jóvenes a dar su opinión al sínodo. Por ejemplo, en marzo de este año, llamó a un grupo de jóvenes para que vinieran a tener una especie de mini-sínodo, una reunión previa al sínodo para hablar con él sobre cuáles eran sus preocupaciones, cuáles eran sus necesidades.

La segunda cosa realmente única acerca de este sínodo es el proceso. El Papa insistió en que lo primero que debe hacer el padre sinodal  es mirar la realidad de la condición de los jóvenes de hoy. Escúchalos.

Averigüe cuáles son sus preocupaciones. No venga simplemente con respuestas preprogramadas y diga: "Esto es lo que creemos que necesitan los jóvenes", sino que primero escuchen a los mismos y respondan.

Los jóvenes han estado dentro de la sala sinodal. Se les ha permitido hablar. Ellos participaron en las discusiones de grupos pequeños y han sido muy vocales. Lo realmente divertido es que también han respondido a los otros oradores.

Esto nunca se ha hecho en un sínodo antes, así que fue bastante único, los jóvenes expresan sus opiniones muy vocalmente.

Durante uno de los descansos para tomar café, el Papa subió a donde todos los jóvenes estaban sentados y él dijo: "Sigue haciendo ruidos". Le encantó, por lo que los alentó a hacer ruido para que sus voces y opiniones fueran escuchadas."

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