Oct 25 , 2018 Historias

Un obispo: Mons. Jean-Claude Hollerich, SJ

El Sínodo de los Obispos sobre la Juventud, la Fe y el Discernimiento Vocacional es un acontecimiento eclesial a nivel mundial en el que los jesuitas están muy interesados.

Los principales participantes son los obispos. Entre ellos hay seis obispos jesuitas. Uno de ellos, Mons. Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo, tuvo la amabilidad de responder brevemente a nuestras preguntas.

Mons. Hollerich, ¿qué es lo que más le llama la atención de este Sínodo de Obispos sobre la Juventud? ¿Hasta qué punto la reunión es una oportunidad para un verdadero diálogo intergeneracional? 

Lo que más me llama la atención es el buen ambiente y la apertura de los debates. Los obispos no tienen miedo de presentar sus opiniones. La presencia de los jóvenes auditores da una nota de frescura al sínodo.

Precisamente, ¿qué impacto tiene la presencia de unos treinta jóvenes en la asamblea? ¿Con qué libertad pueden participar y cómo se les acoge?

La presencia de estos jóvenes es de suma importancia. Sus aportes son escuchados con gran atención por los padres sinodales. Estos jóvenes se expresan con libertad. Es una pena que estén sentados detrás de los padres sinodales. Yo habría preferido un lugar más central. También habría preferido tener una relación más dialogante con los jóvenes. Este es un punto de vista que sugiere que siempre se puede mejorar, pero la Iglesia ha dado un gran paso al involucrar a los jóvenes en el sínodo.

¿Cómo está presente el Papa Francisco en el Sínodo y hasta qué punto marca la "tónica" del acontecimiento?

La presencia del Papa es crucial. Ver ante nosotros al Papa que no sólo escucha atentamente, sino que vive la empatía por los jóvenes es maravilloso. El Papa sueña con una Iglesia en salida, una Iglesia que no huye de la realidad. Tiene en mente una Iglesia que se enfrenta a los problemas de nuestro mundo, una Iglesia que está con los jóvenes.
Y sin jóvenes, no habrá renovación para la Iglesia. Los jóvenes nos muestran que una Iglesia sólo puede existir sin exclusiones; en efecto, una Iglesia que cuida de los pobres y de los excluidos ya es una realidad. En este contexto, los jóvenes nos muestran el camino de la esperanza.

Etiquetas: Iglesia Sínodo