Oct 24 , 2018 Historias

Un experto: Clemens Blattert, SJ

Al Sínodo asisten los llamados "expertos", cuya tarea principal consiste en ayudar a los Secretarios en la redacción de documentos e informes oficiales. De este equipo forma parte Clemens Blattert, joven jesuita alemán que se dedica a la pastoral vocacional.

Clemens, ¿puedes hablarnos de la dinámica y el espíritu que percibes en el sínodo? ¿Crees que gracias al Sínodo la Iglesia llegará a los jóvenes en el futuro? ¿Cómo?

Se percibe un espíritu de apertura a espacios y opiniones diferentes. Alegría y disposición a "salir". Pero, al mismo tiempo, una cierta atmósfera de miedo, de timidez, de presión. Algunos miembros del Sínodo temen "desviarse del camino verdadero". No hay que sorprenderse de esto. El Papa sugirió al Sínodo que adoptara una actitud de discernimiento. Y discernimiento presupone que existen espíritus diferentes empujando en diferentes direcciones. Para que se dé un verdadero discernimiento es importante que se muestren claramente todos estos espíritus y sea posible reconocer, entre ellos, el espíritu de Dios. Esta actitud de puertas abiertas es muy fuerte y se nota que se está convirtiendo en una nueva mentalidad dentro de la Iglesia.
En realidad, pienso que la influencia de este sínodo será apenas perceptible en los jóvenes. El cambio más importante se está dando en los corazones de los obispos y cardenales; hay un cambio en el estilo de gobierno. Se abre paso la idea de que ningún obispo puede hacer ni decidirlo todo por sí mismo. Debe tener en cuenta que el Espíritu Santo no habla sólo a través del Obispo, sino también a través de los jóvenes, de las mujeres, de las personas con carismas especiales. Es así como el Espíritu Santo está construyendo el cuerpo común de la iglesia.

¿En algún momento, en alguna intervención o sugerencia, has advertido el influjo o la cercanía a la espiritualidad ignaciana?

Evidentemente, la intervención del Padre General Arturo Sosa fue muy ignaciana. En el instrumentum laboris el "secularismo" se mencionaba sólo de manera negativa. Fue el Padre General quien invitó a los padres sinodales a detectar también en el secularismo una llamada de Dios; que se puede buscar a Dios y encontrar a Dios también en el secularismo. Muchos padres sinodales recibieron de forma muy positiva sus palabras.
Se siente que el Papa está fuertemente influenciado por la espiritualidad ignaciana y que quiere llevar a toda la Iglesia por un camino de discernimiento, lo cual no es tarea fácil. Pero el Sínodo está aprendiendo y va recorriendo ese camino. Una intervención del cardenal Ouellet habló claramente de los frutos del discernimiento. Narró en público la conversión de su corazón el escuchar que una delegación de 12 hombres le prometía reunirse con él con una condición: "Sólo iremos a menos que podamos traer con nosotros a 12 mujeres". Tras la reunión, decía el cardenal haber sentido tan profundamente el amor y la devoción de aquellas mujeres por la Iglesia, que la vasta cuestión de la "mujer en la Iglesia" comenzó a cambiar dentro de él. Sintió que era necesario un cambio crucial.

¿Tu participación en el Sínodo como experto, será una ayuda para la pastoral vocacional, a tu vuelta a Alemania?

De modo directo no lo creo. El sínodo está significando para mi una confirmación de que mi enfoque de la pastoral vocacional es el correcto: crear un espacio de libertad, reunir a personas de entre 20 y 30 años, enseñar a los jóvenes a orar y a hacer discernimiento para hacer así posible una maduración de su vida cristiana. Acompañarles en el espíritu de los Ejercicios Espirituales. Esto es realmente lo que los jóvenes anhelan.

Cuéntanos la intervención o la reflexión hecha por alguno de los jóvenes presentes en el Sínodo que haya llamado especialmente tu atención.

Un joven canadiense manifestó que su deseo no es ser sacerdote, pero que realmente le gustaría participar en la misión evangelizadora de la Iglesia. Según él los seminaristas no están bien preparados para evangelizar. Y desearía se creasen "escuelas de discipulado" donde mujeres y hombres, laicos y seminaristas, se formasen juntos. Me impactó, porque yo deseo algo parecido. Tal vez es un ejemplo de que el Espíritu Santo que mueve a la Iglesia, esparcida en los distintos continentes, es siempre el mismo.

Etiquetas: Iglesia Sínodo